
Argentina no pudo ser bicampeona mundial pero quedará en el corazón de los argentinos.
Ya es lunes 20 de julio, día del amigo, que se transita con un sabor agridulce por lo vivido ayer domingo con la final del mundial 2026 entre Argentina y España. El gol de Ferran Torres en el segundo tiempo del alargue, para que España pueda salir campeona en un partido muy complicado, le dio pulgar abajo a la posibilidad de que la «scaloneta» gane otra final.
Se dice que de los segundos nadie se acuerda, pero en Argentina es seguro que va a pasar lo contrario. Anoche, los puntos mas concurridos de las ciudades de nuestro país, estuvieron colmados por hinchas que, a pesar del resultado no deseado, fueron a dar aliento como ofrenda de agradecimiento a 5 años de felicidad extrema.

La «scaloneta» lleva cinco finales disputadas, donde obtuvo dos Copas América (2021 ante Brasil y 2024 ante Colombia), una Finalissima (2022 ante Italia) y el Mundial de Qatar 2022 ante la vigente campeona en ese momento, Francia. Entonces el traspié ante España no borra lo ganado anteriormente.
El argentino no olvida que también apoyó la epoca dorada del bilardismo, donde sucedieron cosas parecidas. Con Maradona a la cabeza, se ganó el Mundial 1986 en México y quedamos cerca de obtener el bicampeonato en Italia 1990, cayendo ante una Alemania que buscaba revancha.
Durante todo el Mundial 2026 se dijeron muchas cosas en contra de Argentina, que no vale este lugar para nombrarlas. Sin ánimos de arrogancia nos toca decir la verdad, la que dice que un argentino es ese amigo que te banca en las buenas pero afianza la amistad en las malas.
A un amigo se lo cuida siempre en la derrota (así como dice la canción de El Mató a un Policía Motorizado). La selección está formada por ese grupo de amigos, que muchos no conocemos en persona, pero que los vamos a cuidar hasta el final de nuestros días. Nunca vamos a olvidar que nos volvieron a ilusionar, nos llenaron de fe, jugaron por los pibes de Malvinas y nos dieron grandes glorias.

En el futuro se hablará de los planteos erróneos de Lionel Scaloni; de las infructuosas lesiones que dejaron afuera a los estandartes de la defensa, Lisandro Martínez y «cuti» Romero; de las brillantes intervenciones del «dibu» Martínez en el arco; de la expulsión de Enzo Fernández; de la entrega de Nicolás Tagliafico; del retiro de Nicolás Otamendi y de lo que va a doler (o ya está doliendo) no ver a Lionel Messi con la 10 en la espalda.

Con esto queda pensar que el tiempo y los goles a veces nos juegan en contra como España. A esa adversidad la enfrentamos con el recuerdo, aquel que en unos años nos mostrará a una selección que fue segunda en el Mundial 2026 pero que anteriormente fue cuatro veces primera en cinco años, algo que no sucede en todas las selecciones.
Igual no todo está perdido, hay vida para disfrutar de otras finales mas con los colores más hermosos que tiñen esta bendita tierra en el recóndito sur del mundo. Tenemos un semillero que no dejará de sembrar y cosechar estrellas.




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