
Instituto, sobre el final, le ganó 1 a 0 a Central Córdoba en Santiago del Estero. Quedó transitoriamente en la cima del grupo A.
La gloria fue superior al ferroviario, porque hoy se mostró un equipo consolidado que viene creciendo partido a partido. La evolución se ve en que el equipo no tiene dudas en tomar el protagonismo, hacerse de la pelota y generar un juego ofensivo.
Sin embargo, el «traductor» Flores debe lograr que su equipo defina antes y cada vez sea menos el tiempo sin definir el partido. John Córdoba no está colaborando con lo que este Instituto exige, porque si bien forma parte de la presión, en momentos se desconecta y no esta con la precisión necesaria al momento de definir

En el segundo tiempo, Central Córdoba intentó controlar el balón con el ingreso de Iacobelli. Pero en cuanto a los cambios, Flores decidió sacar a Alex Luna y meter en cancha a Lázaro y Suárez. Fue una decisión importante, porque el albirrojo comenzó a ser más profundo.
Como Instituto insistió y no dejó de hacerlo, se encontró con el gol. A los 43 minutos del complemento, Ceratto se encontró con una pelota importante que fue trasladada a Lázaro, quien se encontraba en la medialuna del área grande y con rapidez asistió a Suárez, que quedó con un gran espacio para cambiársela de palo a Aguerre.

Instituto encontró su cuarta gloria consecutiva, que lo deja en la cima del grupo A, aunque aun no jugó Vélez. Pero al finalizar este partido, demostró que es un equipo que se ha vuelto difícil enfrentar tanto de local como de visitante. Es un equipo que no va a dar nada por perdido hasta que pite el árbitro para terminar el partido.




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