
Talleres goleó 3 a 0 a Riestra y sumó tres puntos importantes para el año que viene.
Los tiempos del fútbol son tiranos, pero si Talleres toma el partido ante Deportivo Riestra como ejemplo de encarar los partidos que tiene por delante para salvar su permanencia, significa el comienzo de la remontada.
La clave de la victoria es la performance del «canario» Álvarez, porque fue la imagen de un equipo que aprovechó todas las que tuvo. El equipo no entró en el juego del local y mantuvo el dominio de la pelota en los 90 minutos.

El primer gol viene, a los 25 minutos, por un gran remate de media distancia de Fascendini. En ese momento, Rick había tenido un buen control de la pelota por la derecha, se asocia con Galarza que comandaba la presión alta, quien se la pasa al defensor que tuvo tiempo y espacio para sorprender a Arzamendia.
Entre el final del primer tiempo y el comienzo del segundo, Riestra reaccionó y buscó el empate, en un momento llegó a justificarlo. Pero Talleres supo defenderse y absorber esa presión.
Pero esta vez fue distinto, el matador evitó que lo empaten y recordó lo que había hecho en el primer tiempo. Retomó la idea de hacerse del control de la pelota y tener la tranquilidad para conducirla por los espacios que Riestra le dejaba.

El segundo gol vino con el mismo recurso del primero, una pelota que se fue trasladando a medida que se iba ejerciendo la presión alta. Esta vez, a los 68 minutos, Cáceres se encontró recto al arco y remató con buena calidad hacia el palo donde llegó Arzamendia, pero la trayectoria de la pelota le jugó una mala pasada.
Eso significó un golpe de K.O para Riestra, porque perdió el eje y empezó a ser espectador de lo que proponía Talleres. Por eso, a los 73 minutos vino el golazo de Álvarez. El equipo asistió al delantero en todo el partido, quien tenía justificado decir presente en la goleada. El gran remate fue la síntesis de una individualidad necesaria, porque eludió la marca y aprovechó el espacio que generó.
En ese momento, Talleres cerró el partido, algo que no se daba desde la victoria ante Platense, cuando estaba Sampaoli como DT.

El partido debe ser un ejemplo de cómo encarar los partidos que le quedan. Tiene la despedida de un año, para olvidar, ante su gente frente a Estudiantes de La Plata. Luego deberá pensar en el 2027 que tiene por delante y la posibilidad de mantenerse en primera. La realidad está asumida y si tiene esta misma actitud el equipo, será una gran remontada.




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