
El pirata le ganó 2 a 1 a Estudiantes de Río Cuarto. Passerini convirtió sobre el final.
Un primer tiempo apático y aburrido, donde ambos equipos se guardaron más de lo que propusieron. Si bien Belgrano tuvo más ataques que el visitante, tampoco fue determinante ni gravitacional. Hubo remates, pero no tuvieron la potencia y la peligrosidad para que se conviertan en goles
El «mudo» fue el que más destacó en la mitad del campo, porque fue quien estuvo bajo la conducción de todas las jugadas, pero no siempre las pelotas les llegaban con claridad al «chino» o al «uvita». Pero es cierto que el equipo no logra codificar lo que necesita el partido, protagonismo y presión alta.

El león por su lado, ejerció presión cuando Belgrano no retrocedía correctamente o no se imponía en la mitad del campo. Pero es una imagen que tiene el equipo, al principio le propone un juego ofensivo al equipo que enfrenta (como pasó con Instituto), pero luego todo se diluye y comienza a jugar contra sus propios errores. Destacó Valiente por sus llegadas y algunas jugadas claras.
Todas las emociones se dieron sobre el final del partido. Hasta los 70 minutos, se repartían la pelota, había llegadas pero no se justificaban ni de cerca la apertura del marcador. Es decir que en gran parte, el partido fue una meseta donde escaseaba un juego entretenido.

Estudiantes de Río Cuarto, con Garnerone, fue el equipo que abrió el marcador en Alberdi. Luego de un lateral en campo del rival, González Metilli no llegó a tiempo a la pelota y quedó el ex Belgrano para evadir a la desesperada salida de Cardozo y definir para el 1 a 0.
El gol hizo tambalear a Belgrano, que siguió defendiendo con línea de 3, pero le dejó muchos espacios para que Estudiantes esté cerca del 2 a 0, pero el león solo quedó cerca porque tuvo dos oportunidades para definir y no lo aprovechó.

Cuando Estudiantes había puesto toda la carne al asador y había adelantado líneas, es cuando González Metilli se redimió y asistió a Lautaro Gutiérrez, que ya venía en carrera desde la mitad del campo, quedando sin marca y mano a mano con Lastra, que no llegó a tiempo, por lo que el empate se decretó en Alberdi a los 82 minutos.
Ahí empezó el partido que Belgrano debía hacer apenas empezaba, porque inclinó la cancha y tuvo dos o tres jugadas muy peligrosas que justificaban ya la victoria.

Esa justificación vino sobre el final. Nuevamente González Metilli se hace de una pelota en mitad del campo y con un gran centro habilita al «chino», quien con el pecho asistió a Passerini, quien de sobrepique marcó el 2 a 1 definitivo.
Belgrano salvó su noche, porque perder con el peor del grupo iba a ser un golpe anímico importante, en la antesala al clásico con Talleres luego de la pausa FIFA. Hoy Belgrano recordó ser ese equipo campeón, que quizás tiene un juego que no se mantiene lúcido en los 90 minutos, pero que insiste hasta el final y a veces le bastan pocos minutos para ser determinante.


































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