
Instituto empató 3 a 3 con Estudiantes de La Plata. Lo tenía controlado y estuvo a punto de perderlo.
Si bien Instituto tiene abrochadas la clasificaciones a play offs, teniendo la posibilidad de lograr su primer campeonato en primera división, y a Copa Sudamericana el año que viene, siendo su primera participación internacional, lo cierto es que no debe jugar como jugó ante Estudiantes.
Hasta el tercer gol, la gloria se presentó como el gran equipo que fue en todo el torneo. Pero cometió el grave error de subestimar a su rival cuando había quedado con un hombre menos. En los famosos «mata-mata», cada momento desaprovechado puede costar caro, porque el tiempo por lo general es tirano.
En el inicio del partido, Instituto comenzó con la actitud de siempre, de ser protagonista y ejercer presión alta. Estudiantes por su lado, tardó en ponerse en partido. A los 3 minutos marcó el 1 a 0 Facundo Suárez ante la desconcentración de Muslera, que tomo una mala decisión luego del pase de Benedetti.
En todo lo que fue el primer tiempo, si bien Estudiantes no sintió el golpe del gol, no tomo las mejores decisiones en los últimos metros para definir.

En el segundo tiempo, Instituto hace exactamente lo mismo que al inicio del partido. Un córner perfecto de Luna termina en el cabezazo de Mosevich, que no encontró marcas en la disputa por la pelota.
Ese gol fue un golpe que tiró al suelo a Estudiantes. 2 minutos luego del segundo gol, se fue expulsado Núñez por doble amarilla, como imagen de un equipo que entró en impotencia. 2 minutos le bastó al pincha con un hombre menos para sufrir otro gol más, en este caso el de John Córdoba, que fue asistido por Luna en la mitad del campo.
Hasta ahí parecía que todo estaba servido en bandeja para Instituto. Sin embargo se subestimó a un Estudiantes que no dejó que le cuenten hasta 10 y se levantó para encontrar rápido el descuento. El pincha recordó lo hecho en el primer tiempo, eso de ejercer la presión alta y empezar a jugar por las bandas.
Instituto subestimó con dejarse estar con los cambios y la falta de definición en las oportunidades que tuvo hasta que su rival se recuperó. En cambio, por el lado del equipo platense, los cambios dieron sus resultados. Los ingresos de Kociubinsnki, Pérez, Rodríguez y Cetré, dieron aire e inclinación de la cancha.

El 3 a 1 llegó a los 58 minutos por un gran centro desde la derecha a Guido Carrillo, que sorprendió a la defensa y marcó el gol. Esa situación descolocó a Instituto, que empezó a perder terreno y pelota. 7 minutos después, Tiago Palacios metió un golazo de tiro libre para el 3 a 2.
Estudiantes dio vuelta la situación a los 86 minutos por el gol de Pérez, gracias a un gran desborde de Cetré por derecha. Eso le dio impulso a buscar la victoria, estando cerca con el gol anulado de Marcos Rojo. En es momento lo mejor que le pudo pasar a Instituto es que se termine el partido.
Es una imagen que la gloria no debe repetir si quiere lograr grandes cosas, porque hacer las cosas bien y dormirse en los laureles en este momento, no es una muestra de inteligencia, es un grave error, porque en los mata-mata nadie te perdona.




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